Monday, May 30, 2011

Erika Santiago



“El viaje no termina jamás, sólo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración… El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje.” Saramago

Pensé mucho sobre lo que iba a escribir y decidí que hoy no quiero llorar porque no estás. Voy a sonreír porque estuviste en nuestras vidas Michael.

Antes que nada quiero agradecerte por haber hecho inmensamente feliz a mi mamá y por haber sido su media naranja. Yo aprendí a quererte en el momento que me di cuenta de estas dos cosas. En este momento sé que mi mamá es muy feliz por el simple hecho de haberte conocido. Eso le dará fuerzas para seguir adelante. Baby (Rebeca) sabe muchas cosas de la vida gracias a ti. Tú eras su enciclopedia y algo más. Pero no sólo ella fue feliz al conocerte. También hiciste feliz a esta familia Clemente, “en las que hay muchas mentes”, sobre todo mentes complicadas. Como García Márquez, tú creías que “el amor es tan importante como la comida  pero no alimenta”. Gracias por las dos cosas.

Me dejaste una tarea muy dura, la de hacer pavo todas las navidades. Espero prepararlo tan bien como tú, o al menos que mi pavo sea comible.

Deseo que el mundo disfrute la diversidad del planeta como tú lo hiciste. Estoy segura que si se hubiera presentado la oportunidad de ir a otros planetas, hubieras tenido amigos ahí.  Gracias pro darme la oportunidad de diseñar tu libro sobre las calles cuartos y patios de Oaxaca. Conocí tu trabajo más de cerca y supe que este libro y los otros que escribiste nos dirán lo que García Márquez “la vida no es la que uno vivió, si no la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla.” Gracias por hacerme entender que esta vida hay que vivirla disfrutarla al máximo, que hay que ser “gente”, que todo mundo necesita de alguien, y que lo poco o mucho que puedas hacer por las personas hacen la diferencia.

Siempre me asomaré a las finales de beisbol a ver el resultado sólo por ti. Cualquier home run sabré que es para ti  por que va directo hacia arriba.  

García Márquez alguna vez escribió: “Me desconcierta tanto pensar que Dios existe, como que no existe”. Creo que si existe, tú estás con él (tú no creías en él y al mismo tiempo afirmabas que era ella) platicando.  Más bien, eras como Saramago: “No creo en dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en dios, no lo necesito y además soy buena persona.”
Me mandaste la Rolling Stone, me preparaste un cosmo,  pensaste en mí. 

Ah, y gracias por agrandar la familia con Tristan y Siobhan. Ellos ahora están muy cerca de nosotros.
Erika Santiago

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